¿Podemos ser más inteligentes? Día 1 del Homo Supremus

25 de mayo, 2019

¿Podemos ser más inteligentes? Si pudiéramos ser más inteligentes de lo que somos, ¿lo seríamos? La inteligencia no tiene que ver con el conocimiento sino con otra habilidad.

Este es el primer día del diario del Homo Supremus, en el que narraré cosas, anécdotas, situaciones y pensamientos cotidianos desde la perspectiva del Homo Supremus.

Para entender desde dónde parto, has debido haber leído los dos libros en los que me baso y que ya todos conocemos:

«El arte de ser superior». (Agosto 2018)

«Homo Supremus. La nueva especie humana». (Noviembre 2018).

Hoy voy a contar una anécdota muy simple para que todos podamos comprender cómo haré para aumentar la inteligencia de todo aquel que quiera, incluida yo, incrementando el prisma de nuestra inteligencia.

¿Es esto posible? ¿Se puede incrementar la inteligencia? ¿Podemos ser más inteligentes?

Para ello, habría que definir lo que la inteligencia es. Yo no me baso en lo que la ciencia determina lo que inteligencia es y ni siquiera, parto del significado que le podría dar un diccionario de autoridad a la palabra «inteligencia». Prefiero ser más inteligente que eso y redefinir ese término por mí misma para hacerme entender y facilitar este proceso al lector.

Y voy a ello. Todas las personas nos consideramos inteligentes, por mucho que digamos que no lo somos. Cuando logramos una meta, no decimos que ha sido suerte. En el fondo, sentimos que somos inteligentes.

Y es verdad. Todos somos inteligentes (a excepción de personas con ciertas discapacidades mentales, que, por cierto, tienen su propia y singular inteligencia).

Nos consideramos inteligentes porque todos compartimos un concepto global que se llama «inteligencia». No cometamos el error de dividir dicho concepto, de describirlo, etc.

La inteligencia sería la manera en la que vemos e interpretamos la vida, en todo y cada uno de sus aspectos. Esa interpretación se traduce en una reacción que es, a fin de cuentas, lo que demostramos ante el mundo: lo que somos. Esa es la inteligencia.

La inteligencia es la inteligencia desde el momento en el que la mayoría de los seres humanos la posean y hagan uso de ella.

Pues bien, dicho esto, a esa inteligencia que todos tenemos la llamaré «Inteligencia media o corriente». ¿Te suena mal? Pues si es así, vuelve a leer lo que has leído pues no has comprendido nada.

Esta inteligencia media o corriente es la que compartimos todos los seres humanos, con nuestras diferencias. Cuando yo formulo la pregunta:

¿Podemos ser más inteligentes?

Me estoy refiriendo a superar esa inteligencia media y adquirir una inteligencia superior a la media.

Para ello, lo primero que debemos comprender es que todos somos demasiado iguales, por mucho que te consideres más inteligente que tu amigo o más tonto que el recién galardonado Premio Nobel de Literatura.

Y luego, debes comprender que el mundo se basa y se mueve a partir de esa inteligencia media. Sin ella, no habría vida.

Esta inteligencia media hace que reaccionemos o interpretemos cualquier evento, situación o pensamiento dentro de un mismo cajón, en donde se halla la inteligencia media, el cual guarda los diferentes matices, a los que llamamos «opiniones», de esa inteligencia media.

Y eso es lo que me pasó a mí cuando, sin pensar si era inteligente o no, comencé a observar el mundo desde otro prisma y me di cuenta de algo muy gordo y muy determinante que marcó un antes y un después en mi experiencia vital: que todos somos iguales y pensamos de la misma manera, reaccionando e interpretando la realidad desde parámetros tan simples que, si no fuera por esa simpleza, no habría habido realidad.

Fue cuando me di cuenta de que la simpleza humana o inteligencia media era la que mantenía esta realidad y no el amor, el oxígeno o el propósito de Dios.

¡Vayamos con el día 1 de este diario de Homo Supremus!

¿Qué puedo contar hoy? Puedo contar muchas cosas pero prefiero dosificarlas para otros días. Pero se me ocurre que hoy podría abarcar dos temas y allá voy.

¡Presta atención! En lo simple, está la clave.

1.Digamos que hablamos de una película muy taquillera, que ha generado miles de millones de dólares, por ejemplo. Esta película trata un tema un tanto complicado de entender. Al final, la película obtiene críticas, puesto que se dice de ella que es un rollo, una pesadez, que no se entiende, que qué es lo que han querido transmitir, que si es una porquería, etc.

Mientras tanto, la película va generando dinero. La pregunta es: ¿le importa a la productora de la película que el espectador la haya entendido? No. Lo que le importa es que se hable de ella mientras la máquina sigue generando billetes y más billetes.

Sin embargo, el ser humano normal y corriente seguirá hablando en pro o en contra de la película, sin darse cuenta de que era necesario que así fuera para que fuera taquillera.

 

Ahora mismo, dentro del Espacio Percepción y No Tiempo los participantes y yo hemos estado hablando de una película en cuestión para poder sacar su jugo y que nos lleve a comprender muchas cosas de cómo funciona la realidad.

Yo no estoy segura sino que estoy convencida de que la mayoría de los espectadores de esa película que estamos tratando en dicho espacio, no comprendieron lo que se ha querido transmitir, por la trama en sí. Sin embargo, habrá miles de interpretaciones sobre ella.

 

2. Voy a contar una anécdota reciente, con el fin de verla por encima de ella misma. Diríamos que me aprovecharé de ella para poder explicar cómo funciona la inteligencia media y cómo funciona una inteligencia superior a la media. Vamos allá.

El otro día me pusieron un comentario sobre una charla que tengo publicada en YouTube. Se trata de «El dinero emocional. Unas palabras sobre..», realizada hace ya cinco años. Aunque haya pasado tiempo desde que se publicó, las personas van entrando en Cambio de Realidad y poniéndose al día. Eso está bien.

Pero, analicemos el comentario. Por supuesto que lo he eliminado para proteger el nombre de la persona que lo publicó. ¡Atención!:

«Muy difícil de entender, la información es buena pero te lías mucho explicándote y es difícil seguirte».

Este fue el comentario que una persona dejó. Yo lo trato como un comentario de una inteligencia media o corriente. Vayamos con el análisis. Pondré H.S. cuando me refiera a los comentarios de una persona con una inteligencia superior y pongamos I.C. al comentario de una inteligencia corriente.

I.C. «Muy difícil de entender, la información es buena».

H.S: Fíjense en la incongruencia de esta frase. La persona no sabe ni lo que quiere expresar. Ha reaccionado ante una charla que no ha entendido. Es incapaz de abandonarla o bien, de decir que no la ha entendido. Sin embargo, como su inteligencia es corriente, reacciona, incluso pensando a priori, ha reaccionado, acto tan común que no sorprende a nadie.

Si por un lado dice que es difícil de entender, ¿cómo es posible que le parezca que la información es buena? ¿La ha entendido? ¿No la ha entendido? ¿En qué quedamos?

Así de clara es la mente del Homo Supremus, quien se da cuenta de que ese comentario viene de una inteligencia corriente.Todo está a la vista para incrementar nuestra inteligencia y encima, es gratis.

I.C.: «Te lías mucho explicándote y es difícil seguirte».

H.S. ¿Cómo es posible que esta persona detecte que uno se ha liado mucho explicando algo si no puede seguir la charla? Para poder comprender que el ponente se ha liado, resulta que has tenido que comprender de qué habla, de dónde parte, qué ha querido decir.

Pero el/la comentarista no solamente no ha entendido nada de lo anterior dicho sino que encima, se permite diagnosticar que «uno se está liando». ¿No será mejor reconocer que no has entendido nada? No puede reconocerlo porque la reacción ha suplido ese sentimiento.

Esta clase de personas no solamente no reconocen algo tan simple como el no comprender algo por causa de que el que explica lo haga mal o porque el mensaje no sea para ese receptor, sino que, al no comprenderlo, se permiten hacer un comentario, con lo que este no puede ser tenido en valor por su incongruencia, incoherencia y por ser de una simpleza sin igual.

El resto de personas de inteligencia media  NO SE DAN CUENTA de esto y lo normal o corriente es que reaccionen igual o que se confundan porque su inteligencia no abarca más campo de acción.

¡Atención! No son tontos. Son personas que representan la inteligencia de la mayoría.

Incrementar la inteligencia es estar por encima de estas circunstancias tan simples. Las redes sociales son la escuela idónea para aprender a ser más inteligentes si nos paramos a observar los comentarios de los otros. 

Querer ser más inteligente es querer ser más humilde pues el propósito de esta vida es disfrutarla, ayudando a los demás a hacerlo y si no estás por encima de las circunstancias, no eres humilde porque no aportas nada a la Humanidad.

¡Gracias por tu inteligencia!

Pronto tendremos el 2º episodio del Diario del Homo Supremus.

Ruth Morales

 

Evento El arte de ser superior

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2 comments on “¿Podemos ser más inteligentes? Día 1 del Homo Supremus”

  1. Kalyna Ávila Santamaría dice:

    ¡GRACIAS!

  2. Francisca dice:

    Brillante.Comprendido Gracias Ruth

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